Cuento Hindú.
En un pueblo de la India había 5 sabios ciegos.
Un día oyeron que el príncipe visitaba la aldea, montado sobre un gran elefante.
- ¿Un elefante?, ¿Cómo será? se preguntaban. (Ciegos de nacimiento, nunca habían visto ninguno).
Con sed de auto-aprender, le pidieron a un niño (su discípulo) que los acercase al elefante.
Así el niño fue guiando uno a uno hasta donde descansaba el animal, dejando al primero en una pata, al segundo en la cola, al tercero bajo la barriga, al cuarto en la oreja y al quinto en la trompa.
Tras un tiempo investigando, cada uno sin salir de su limitado campo de estudio, todos se reunieron para comentar sus descubrimientos.
Nada más comenzar el cónclave se iniciaron los desacuerdos.
- Un elefante es muy fino, como una cuerda que vuela en el aire, tiene una minúscula cabeza peluda, sin ojos ni boca, dijo el que tocó la cola...
- Ni hablar, dijo el que tocó la pata, un elefante es como una gruesa columna sale del suelo, imposible de mover, tiene pelos como alambres y en su base tiene tres enormes piedras duras (las uñas).
- ¿Cómo decís eso?, exclamó el que había tocado la barriga, este animal inmenso es…como una gran alfombra voladora, pues flota en el aire, por el peso que noté muchos hombres venían arriba.
- Os habéis vuelto todos locos, espetó desconcertado el que tocó la oreja, un elefante es un animal plano, como un gran abanico.
El que tocó la trompa, hablaba de una especie de oruga fuerte y grande, con dos orificios húmedos por donde respiraba y expulsaba agua.
Al poco tiempo, terminaron tirándose de la barba unos a otros, sumidos en una discusión por quién tenía razón.
Al escuchar el jaleo, el niño se acercó a ellos y les preguntó cuál era el motivo de que se estuvieran peleando; ellos le contaron la situación.
- Todos tenéis razón, les dijo el niño sonriendo, cada uno de vosotros describe una parte diferente de este prodigioso ser. Quizás el que sea tan amplio os condicionó para conocer individualmente otros aspectos del mismo. Si en lugar de discutir, unís vuestros conocimientos, comprenderéis que cada parte, tiene un lugar y un sentido en un todo; aunad el resultado, analizadlo con un punto de vista global generalista, entonces sabréis cómo es el elefante.
El ojo de Mar es una cosa y la espuma otra. Deja que la espuma vaya, y contempla con el ojo del Mar. Día y noche manchas de espuma son arrojadas del mar: oh maravilloso! Tu observas la espuma pero no el mar. Somos como botes flotando juntos; tus ojos son oscuros, todavía estamos en agua clara.
Arberry, A.J. (09-05-2004). «The Elephant in the dark, on the reconciliation of contrarieties». Rumi – Tales from Masnavi.
hola
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